Los 4 años sin Avicii

Tim Bergling era un chico como tú y yo. Un joven que aspiraba a tener éxito en algo en esta vida, el cual de manera inesperada, lo encontró en la música.

De lo que escriba hoy, mucho trae sustento en su biografía oficial que fue publicada este año. En ella, pueden encontrar varios pasajes que están narrados por su familia, amigos, ex novias, psicólogos, managers, gente de la industria discográfica y sobre todo, por el mismo Tim, quien dejó muchos mensajes y notas de sus reflexiones.

Su muerte nos duele mucho a todos los que crecimos con él en esta generación del, “EDM”. Las siglas vienen del Electronic Dance Music, que como tal se abrevió porque en el periodismo de Estados Unidos necesitaban acortar todo esto en la constante publicación de notas sobre esta escena musical. De lo que más se escribía es de lo que se volvía más popular, y así, es como se empezó a encasillar a muchos artistas, entre ellos, Avicii, en este paraguas de música electrónica para las masas.

Él como muchos, creció en una generación que ama los videojuegos, que se conectaba a las redes sociales, que disfrutaba de aprender cosas en YouTube y leer cientos de blogs pro aquí, por allá. Su curiosidad fue la que lo orilló a la música, cuando descubrió en el FL Studio que podía hacer música desde su casa, y que podía aprender a hacer lo que escuchaba en la radio o la Internet. A todos nos queda claro que su evolución aquí fue bestial, pasó de 0 a 100 en nada de tiempo. Un día seguía en casa de sus papás haciendo música, y en un abrir y cerrar de ojos ya estaba tocando su primera fecha internacional en Miami. Este pestañeo es donde comenzó todo lo que le resultó mal en la vida. No poder crecer con calma ni apreciar su entorno, sino comenzar a ser explotado por la industria.

El mundo del entretenimiento es muy exigente como cualquier otra industria. Lo frágil de este sector es que la explotación de un recurso que es codiciado por muchos, se trata de una vida humana, una persona que tiene un talento y el mundo lo quiere tener por doquier. En el mundo de la música electrónica esta explotación es mucho más sencilla, porque cuando se trata de salir de gira por el mundo, en su mayoría no se viaja con instrumentos, un largo equipo de trabajo, sino basta que en muchas fechas solo esté el artista y un manager. Esta facilidad de tenerlo bajo contratación y que también los espectáculos no tuvieran que ser muy producidos, hizo que en los últimos 20 años, la gran mayoría de los Top DJ viajase de un lugar a otro. Incluso hay casos muy celebrados como el de Carl Cox que en 1999 dio un concierto de año nuevo en el Bondi Beach de Australia, para después tomar un vuelo y viajar a Hawaii para volver a repetir la celebración horas después. Esto lo encuentran documentado en un especial que transmitió la estación de radio, BBC Radio 1 del Reino Unido.

Avicii en años posteriores a su rotundo éxito musical, empezó a sufrir mucha más presión por su equipo de management, disquera, e industria en general. Su tremendo talento, facilidad de composición, de acomodar ideas, de hacerlas sonar de manera adecuada, eran celebradas por gente como Chris Martin, vocalista de Coldplay, quien lo titulaba como, “un maldito genio”, así como Nile Rodgers, uno de los guitarristas más prodigiosos que ha tenido la humanidad, quien sin chistar asegura que trabajar con Avicii ha sido lo más increíble a nivel creativo. Cuando tienes a personajes que te enaltecen de esta manera ante el mundo, pero tu personalidad es la de un chico introvertido que no te gustaba ni salir de fiesta, lo que a ojos de mucho parece un paraíso, para Tim, era el verdadero, “avici” (sí, con una i), el lugar más bajo del infierno de acuerdo con la tradición budista. Qué contrastes da esta vida, ¿no? Llamarse como un sentir, pero que el mundo te adore por lo que eres y haces.

La salud mental en el mundo del entretenimiento es uno de los temas que más se han comenzado a tratar en los últimos años. El suicidio no es ninguna broma, ni algo que debiera glorificarse. Es la propia familia de Avicii quien más ha resentido el no poder haber hecho nada. Aún él en viva, por años intentaron ayudarlo, sus amigos, sus novias, sus colaboradores, pero la dificultad de poder hacer que una persona entre en razón cuando más atrapada está, es la que deja a todos desarmados. Tuvo acceso a los mejores doctores, tratamientos, terapias, consejos, y aún así, Tim nunca se encontró en paz consigo mismo. Lo intentó, hizo de todo, pero no logró salir a tiempo de esta oscuridad.

Espero que este libro lo lea mucha gente en este mundo, porque hoy más que nunca, no debemos dejar pasar por desapercibida una historia como esta.

Trino Trevino – @trinodj

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